Mis padres pidiendo ayuda
                                           Página personal del primer español que salió del corredor de la muerte

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         El primer mes en el corredor fue sin duda alguna el peor que viví y en el que más solo me sentí. Pero todo cambió al pasar ese mes, mi estado de ánimo subió notablemente cuando empecé a recibir noticias desde España. Mis padres habían movilizado a muchas personas que nos ayudarían a obtener un nuevo juicio y poder salir de ese infierno.

Me empezaron a llegar cartas de organizaciones, de todos los partidos políticos, medios de comunicación y de ciudades de  toda España. Primero eran unas pocas cartas pero poco a poco llegaban decenas hasta llegar a 400 cartas semanales, en ellas  me daban apoyo y solidaridad. A veces me enviaban postales desde España, las cuales me sacaban por unos instantes de aquellos muros y que compartía con mis compañeros del corredor.

Mis padres durantes sus visitas me hablaban del movimiento que estaba naciendo en España y que iba cogiendo más y más fuerza. El Consulado en Miami me llamaba todas las semanas para mantenerme informado de las novedades y de todos los pasos que se daban desde España. Pudieron conseguir que recibiera periódicamente prensa española, y así me mantenía informado y fuerte.

A los pocos meses de estar en el corredor empecé a conceder entrevistas para periódicos, revistas y televisión. También me visitaron senadores de España a los que acompañaba el embajador. Ahí fue donde pude saber lo que eran los amigos de verdad y recibir su apoyo me llenó de optimismo.

Se puede decir que toda España se implicó en mi caso y pasé de sentirme sólo a sentirme arropado por mi país.

No pasó mucho tiempo en el que ese apoyo traspasase fronteras, pasando a la Unión Europea empezando por su Parlamento al que se sumó el Senado italiano y el Papa Juan Pablo II.

Mis padres habían transmitido un mensaje de socorro a través de los medios de comunicación a todo el mundo pidiendo el apoyo y la ayuda para mi causa, y empezaron a recibir la respuesta unánime de todos. Ellos se unieron a esta lucha y con mucho esfuerzo se pudo recaudar el dinero necesario para contratar a un buen abogado.

Ese abogado fue Peter Raben que presentó una apelación para un nuevo juicio, el cual nos fue concedido por unanimidad de La Corte Suprema de Florida.

En este nuevo juicio contaríamos con dos abogados, Peter y David Parry, varios expertos y muchísimo apoyo mediático.

Ese día cuando el cónsul Javier Vallaure me informó que se me había concedido un nuevo juicio me puse a llorar como un niño y mis esperanzas crecían aún más. Se puede decir que esa fue la noche que más tranquilo dormí en el corredor.

Con mis padres Joaquín y Sara
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